El exjugador de la selección nacional fue el artífice principal de la victoria de Arsenal ante Newells en el próximamente denominado Marcelo Bielsa. Porque dentro de la cancha le ganó a Roberto Sensini a la hora de pensar el partido, y fuera de la misma entendió que el camino era poner nervioso al presionado conjunto del parque

El técnico de Arsenal paro dos líneas de cuatro muy bien plantadas en defensa para esperar al equipo local y poder sorprender vía contraataques rápidos. Y resultó, porque a los rojinegros ya no le servía defender con siete sin distancia entre volantes y defensas, como lo hizo a lo largo del campeonato. Por lo tanto los mediocampistas leprosos se adelantaron en el campo de juego, dejando a sus espaldas terreno para la velocidad de Jara contra la lentitud de Schiavi. Burruchaga supo ver que con la inclusión de Dolci, más juego pero menos marca, sumado a la necesidad de ganar para poder volver a ubicarse en la cima de la tabla Newells se iba a desproteger. Peor aún cuando Sesini incluyo a Sperdutti por Machuca.  Mérito de un técnico que tácticamente acertó en el planteo futbolístico, así como también en el planteo extra futbolístico: poner nervioso a todos los leprosos. Con la precisión que tuvo ante shumacher en 1986, Burruchaga acertó al ensuciar el cotejo ante un Pablo Lunati preocupado en gravitar con su show, más que en dirigir correctamente. Campestrini demoró al sacar desde su valla a los pocos minutos de empezado el partido, ni hablar cuando Arsenal se puso en ventaja, sin embargo termino el partido sin amonestación. De los cuarenta y cinco minutos del segundo tiempo se jugaron escasos veinte, los restantes veinticinco se evaporaron en esperar que algún jugador de la visita saqué un lateral,  o desde la valla, ejecute un foul o se recomponga de dolencias sin causa aparente. Arsenal no solo maniató futbolísticamente a Newells sino, que también lo hizo salirse de las casillas con la complicidad  del referee  y aprovechando la presión  que tenía el local.  La vítoria de Banfield, la localía en el parque, que lo arbitrara Pablo Lunati fás dos líneas de cuatro fueron los ingredientes que utilizó Burruchaga para poner a Newells al horno 

Newells jugó muy mal, solo tubo intención y con eso no basta. No logro vencer al guardavalla nicoleño antes que la estrategia de la visita lo perturbe. De haber ocurrido, ahora, no hablaríamos de los meritos del ex jugador de Independiente. Arsenal lo ganó de la mano de un técnico que entiende que los partidos no solo se ganan tratando bien a la pelota, también se gana embadurnando el juego, aunque esta mal, no sea correcto o arruine el espectáculo. El profesionalismo no entiende de ética en esto.

 

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