El Sindicato de Prensa de Rosario y el Círculo de Periodistas Deportivos repudiaron los hechos que derivaron en la internación del reportero gráfico del diario La Capital Francisco Guillén, quien recibió un piedrazo arrojado por un exaltado hincha de Newell’s Old Boys y, además, sufrió los efectos del gas pimienta arrojado por la policía provincial, que reprimió en forma desbordada los desmanes del grupo de simpatizantes leprosos luego de la derrota del club del Parque frente a San Lorenzo. Un camarógrafo de TN también sufrió heridas, aunque no debieron internarlo.
La imagen de un efectivo de la policía de la provincia de Santa Fe tirando con su pistola 9 milímetros aún no mereció consideraciones de parte de las autoridades gubernamentales, pero pudo provocar una tragedia. Los canales porteños y locales repitieron hasta el cansancio esa y otras imágenes de una represión descontrolada a las escaramuzas que un numeroso grupo de violentos hinchas rojinegros organizaron para dar rienda suelta a su desilusión por la pérdida del campeonato.
Según versiones de distintas fuentes, los desórdenes comenzaron frente al mismo vestuario de San Lorenzo, afuera del estadio, cuando al concluir el cotejo algunos simpatizantes leprosos habrían intentado arrojar bombas de estruendo a los jugadores visitantes.
La mejor manera de disuadir de esa actitud a los exaltados hinchas por parte de la fuerza de seguridad fue una lluvia de balazos de goma, gases lacrimógenos y la carga del cuerpo de la Policía Montada, a machetazo limpio.
