
Rosario Central quedó definitivamente condenado a revalidar la categoría con un equipo de la Primera B Nacional –actualmente All Boys–, por lo que Racing Club aseguró su permanencia en la máxima división.
Contrariamente con lo que expresan sus realidades futbolísticas, no resultó fácil para Estudiantes sortear el escollo de un joven Rosario Central, que llegó hasta Quilmes con
la ineludible misión de ganar para conservar chances de evitar la promoción.
La visita, conciente de las diferencias de jerarquía, se replegó en forma ordenada con dos líneas de cuatro jugadores próximas al arco de Hernán Galíndez y aguantó las embestidas del rival con sus dos zagueros como principales estandartes.
Estudiantes, que presentó una línea media de poca marca y mucho volumen de juego, se adeuñó de la pelota, dominó territorialmente pero careció de resolución en los metros finales del campo.
Eso se agravó después de la irresponsabilidad de Verón, que dejó al puntero con diez jugadores.
El equipo de Sabella no contó con una jugada clara en el primer tiempo, pues toda su producción ofensiva se redujo a centros siempre rechazados por la defensa rosarina.
Con superioridad numérica, Central encontró un tránsito libre en la mitad de la cancha y accedió a sus primera llegadas sobre el arco de Agustín Orión.
A los 40 minutos, Luciano Figueroa quedó cara a cara con el arquero, demoró la definición y Cristian Cellay le extirpó la pelota desde atrás y enseguida Orión le tapó el gol a Emilio Zelaya, después de un encuentro entre Diego Chitzoff y Alexis
Danelón por derecha.
Las características de la primera parte se repitieron en el segundo período, aunque con un Estudiantes de prisa, en especial después de conocer la noticia de la derrota parcial de Argentinos Juniors que le servía la posibilidad de la consagración.
La mayoría de sus jugadores, con excepción del arquero y los dos marcadores centrales, se concentraron en tareas ofensivas para conseguir la victoria pero la ausencia de Verón resultó un vacío difícil de asimilar.
Recién a los 31 minutos, Mauro Boselli tuvo una oportunidad clara de gol pero Galíndez tapó el remate con las piernas e Ignacio Boggino despejó el rebote.
Esa fue chance más importante para Estudiantes hasta el final del partido, que pudo perder a los 45 minutos cuando Figueroa cabeceó sin marcas al cuerpo de Orión.
De todas formas, la decepción más grande para los platenses llegaría poco después, con el partido ya terminado, cuando se conoció la noticia del triunfo de Argentinos que provocó la pérdida de la punta a una fecha del final.
