La ilusión de lograr el ascenso directo está cada vez más lejos para Rosario Central. Esta vez, los canallas jugaron bien pero volvieron a perder en su visita a Tucumán. San Martín fue muy práctico, aprovechó los errores infantiles de la defensa auriazul y lo ganó 2 a 1.
Bustos, de penal abrió el marcador para el local, Antonio Medina empató para los de Rivoira, que se fue expulsado, y a pocos minutos del final, Fernández le dio la victoria al Santo tucumano.
Estoy verde… ¡no me dejan subir!
Ya no es tiempo de lamentos pero las esperanzas canallas de volver a primera, por lo menos de manera directa, se van dinamitando partido tras partido. Rosario Central es un equipo inmaduro, inocente. O como diría cualquier hincha canalla: “está verde”.
Si se analiza el partido fríamente, Central hizo mucho en el segundo tiempo para ganarlo, pero la realidad indica que se quedó sin nada, debido a dos distracciones que fueron lacónicas para sus aspiraciones de acortarle terreno a los punteros de la B Nacional.
El primer tiempo, fue un típico encuentro de la categoría. Mucha marca, pierna fuerte, pelotazos sin sentido y falta de ingenio a la hora de elaborar jugadas de peligro. A pesar de este escuálido panorama, los dirigidos por el Chulo Rivoira mostraron un poco más de osadía a la hora de encarar el arco rival y al término de esa etapa quedó flotando la sensación de que Central no supo irse al vestuario en ventaja.
En el complemento, durante los primeros quince minutos se vio lo mejor del Canalla. Conducidos por un atildado Federico Vismara, más el aporte de Carrizo y de Rivero parecía que la apertura del marcador estaba a punto de caer, pero la falta de olfato goleador de Adrián De León y el estatismo de Lucho Figueroa, derrumbaron toda posibilidad de llegar a la red tucumana.
Pero a los 17 minutos, en un córner aislado que cedió Braghieri, tras perder en un mano a mano con Ibáñez, el mediocampista Matías Ballini cometió penal de manera infantil e innecesaria, tras empujar a un rival que estaba de espaldas al arco defendido por Broun. Bustos, de zurda, no perdonó y se encargó de poner el 1 a 0. A partir de allí, Central fue y fue contra el arco tucumano, hasta que en un contragolpe Carrizo habilitó a Medina – que entró en reemplazo de Ballini- y puso el empate a los 36 minutos.
Casi lo pudo ganar Central en un par de situaciones pero en su afán por llevarse la victoria, faltando tres minutos para el final y tras una jugada confusa, Valentini habilitó a todo el mundo y el delantero Miguel Fernández fusiló a Broun y puso el resultado definitivo.
Rosario Central no supo cerrar aunque sea un empate, que en lo anímico no le hubiese venido mal. Esta nueva derrota canalla es muy lacerante y el sueño de volver rápidamente a Primera A se diluye a medida que pasan las fechas.
