
En lo que va de 2011, cuatro de los cinco equipos rosarinos que participan en AFA, ya cambiaron sus directores técnicos. El único que sigue en pie, por ahora, es Andrés Rebottaro, pese a que su equipo –Tiro Federal– se encuentra en zona de descenso directo.
Se sabe que en el fútbol, sobre todo de un buen tiempo a esta tarde, la primera cabeza que rueda cuando los resultados no acompañan es la del entrenador táctico. Es el fusible a cambiar y, aunque no entre a la cancha, el máximo responsable de lo que produzca el equipo en cada una de sus presentaciones. Claro, el argumento que se esgrime generalmente es que “es más fácil –y menos costoso– cambiar un DT que cambiar a todo el plantel de jugadores”.
En Rosario, en menos de cuatro meses, esa máxima se cumplió (casi) a rajatabla: de los cinco equipos de la ciudad que militan en torneos organizados por AFA, cuatro ya se desprendieron de sus respectivos entrenadores. Y el restante, salvo un verdadero milagro, correrá la misma suerte.
Vaquero pintado
El primero en dejar su cargo fue el técnico de Central Córdoba, Marcelo Vaquero, quien el martes 16 de febrero presentó su renuncia indeclinable luego de sufrir una serie de amenazas e intimidaciones y pese a que estaba realizando una aceptable campaña con el elenco Charrúa en el campeonato de la Primera C.
Cuando en la semana posterior a un triunfo (1 a 0 a Defensores Unidos de Zárate, en el Gabino Sosa, por la fecha 24), reaparecieron las pintadas agresivas contra jugadores y cuerpo técnico, de las que ni el auto de Vaquero se salvó, el entrenador resolvió junto a sus colaboradores que era tiempo de dimitir.
Vaquero, que había debutado como técnico charrúa el 31 de julio de 2010 (2-2 vs. UAI Urquiza), dirigió a Central Córdoba en 24 ocasiones –en las que su equipo consiguió diez triunfos, siete igualdades y la misma cantidad de derrotas– y la dirigencia lo reemplazó contratando a Marcelo Vivas.
Chau Chulo
El segundo fue Héctor Rivoira. El Chulo, que como entrenador ostentaba un par de ascensos en el lomo, fue contratado para revertir la pésima campaña que venía realizando Central de la mano de Reinaldo Carlos Merlo. Aunque en su debut Central le ganó a Instituto, y antes del primer minuto de juego su equipo ya había convertido un gol (Antonio Medina), su estadía en el club de Arroyito no duraría demasiado.
Rivoira llegó a dirigir al Canalla en 17 oportunidades pero sólo pudo cosechar cinco victorias (Instituto, Tiro Federal, Aldosivi, Belgrano y Patronato) y dos empates (Unión y Defensa y Justicia). El sábado 26 de marzo, tras perder frente a la CAI en Comodoro Rivadavia y sumar su séptima caída (Atlético Tucumán, Gimnasia de Jujuy, Almirante Brown, San Martín de San Juan, San Martín de Tucumán y Atlético Rafaela), su ciclo se cayó a pedazos y tuvo que emigrar. La directiva, pese a que Speciale había asegurado que al Negro le faltaba experiencia, eligió como sucesor del Chulo a Omar Arnaldo Palma.
Que si vengo, que si me voy
El tercero en la lista es Fabián Belén. Tras varias idas y venidas, el entrenador salaíto que había asumido en junio de 2010, pegó el portazo en plena práctica y 48 horas antes del encuentro que Argentino de Rosario debía disputar ante Juventud Unida por el torneo de la Primera D.
Luego de intercambiar duras acusaciones con el Daniel Mariatti (“Camino por veredas opuestas a las del presidente”, disparó Belén; “A esta altura deberíamos tener un par de puntos más en la tabla”, retrucó el titular salaíto), Belén presentó la renuncia pero fue convencido por varios integrantes de la comisión directiva y decidió continuar pese a las diferencias insoslayables con el máximo directivo.
Pero el jueves 7 de abril, cuando el plantel lo esperaba para arrancar la práctica de fútbol y tras discutir acaloradamente con Mariatti a un costado de la cancha, Belén se retiró echando humo y no volvió más. Dos días más tarde, con la conducción interina de Walter Bello y Silvio Conti, Argentino goleó 3 a 0 a Juventud Antoniana en condición de visitante. Cosa de locos.
Boquita dijo adiós
El último en cuestión fue el técnico de Newell’s y es historia reciente. Luego de varias buenas campañas que incluso llevaron a la Lepra a pelear un campeonato hasta el final y a volver a disputar después de muchísimo tiempo la Copa Libertadores, el presente futbolístico de Newell’s y una serie de conflictos internos que salieron a la luz, el ciclo Sensini llegó a su fin.
Ya le habían dado el ultimátum siete días atrás y la actitud de sus dirigidos, remontando un 0-2 en el complemento ante Arsenal, le dieron un plus que no se estiraría más allá de la derrota siguiente. Más allá de las declaraciones desacertadas de varios jugadores, sobre todo de parte de referentes que deberían dar el ejemplo, la caída en picada de un equipo que supo codearse con los de arriba y que en el actual Clausura mira a todos desde abajo, fueron demasiado para un técnico que jamás entró en el corazón de los hinchas. Que Marcelo Bielsa, que Diego Maradona, que en inferiores no hay entrenadores capacitados para asumir (Dezzoti dixit)…. Lo cierto es que la Lepra se quedó sin técnico, con un plantel dividido y un futuro complicado.
Está a Tiro
La excepción que hace a la regla es Andrés Rebottaro en Tiro Federal. Pese a que su equipo deambula con pena y sin gloria por el campeonato de la B Nacional, la dirigencia de los Tigres por ahora mantienen en la conducción táctica a Tito Rebottaro.
Claro que si el rumbo no se tuerce en lo inmediato, teniendo en cuenta que hoy por hoy Tiro está en zona de descenso directo y sólo restan 6 fechas por disputarse, y de no ocurrir un verdadero milagro, los días del ex técnico de Newell’s, al frente del primer equipo de la institución de barrio Ludueña, entrarán en cuenta regresiva.
