Los de Arroyito suman frustración en lugar de los necesarios puntos.
Los de Arroyito suman frustración en lugar de los necesarios puntos.

Central afrontó este lunes el penúltimo capítulo del torneo de Primera B Nacional cayendo ante Aldosivi por 2 a 0. El Canalla fracasa así con el objetivo postrero de mejorar su puntaje a fin de encarar la próxima temporada con mayor solidez.

Se notó que las cabezas de los jugadores estuvieron más relajadas. Es como que sus mentes estuvieron libres de conceptos tras haber quedado sin chances de jugar por algo importante. Es como que las fueron chipeando en estos últimos días y las están programando para que se rebelen en breve. Porque todos saben que lo que está por venir no tolerará más fisuras, ya sea desde la faz deportiva como dirigencial.

Central tembló ante su gente como lo hizo frente a Unión y otros elencos. Demostró ante el Tiburón no tener a mano las herramientas para construir un futuro mejor, más allá de que Palma dispuso sobre el escenario buenos artesanos de la casa.

Quedó expuesto el porqué el DT tiene el firme deseo de contar con guerreros para protagonizar el venidero torneo, donde su equipo tendrá que pisar fuerte para no terminar entre las cuerdas de la impotencia.

Ni bien se corrió el telón, el canalla se afirmó con prestancia. Méndez y Carrizo intercambian roles en la distribución, mientras que Zárate aportaba movilidad. A su turno, Rivarola daba algo de pausa. Y Medina hacía daño por las bandas.

Pero de nada sirvió mover la bocha. Ni haber llegado en dos claras. La primera a través de un cabezazo de Medina (6’) y la otra por intermedio de un remate de Rivarola (11’). Porque Aldosivi apeló a un libreto austero pero eficaz. Copó el mediocampo y cuando tuvo que defender lo hizo con casi todo el equipo. De yapa, capitalizó la única acción que generó en toda la primera etapa.

Fue pasada la media hora. Gigli la hizo toda y asistió a un fantasmal Cabrera, quien apareció por la espalda de Delgado y cuando Fatu le achicó el arco se la picó y le infló la red. Golazo y desazón en Arroyito.

Para el complemento Palma intentó ser más agresivo. Dejó en el vestuario a Rivarola y puso a Lazo. Eso generó que Méndez pase de doble cinco. Y el equipo se adelantó y generó dos buenas acciones. Una mediante un bombazo de Lazo y otra por intermedio de Rivero. Aunque después, se desinfló.

Lo demás sobró porque el canalla fue una sombra. Y para colmo, la visita lo dejó nocaut a los 86’ con un remate de Diego Martínez que no hizo más que levantarle la temperatura a la gente que dejó el Gigante hirviendo de impotencia y sabiendo que seguirá sufriendo al menos una temporada más en la B Nacional.

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