
Quizás la corbata moleste demasiado a los periodistas que la lucen, no sólo con camisas, sino también sobre la camiseta de la empresa. El acto del compañero Belgrano cuando levantó el sagrado trapo era también un acto político, no vino a Rosario para fundar "la barranca de los juegos", o planificar feriados.
Muchachosssss, la pauta comercial termina donde empieza la dignidad, nadie los obliga a ser miserablemente pro empresa, ni tener que quedar bien con las autoridades “progresistas”. La dignidad del oficio vale más que una medialuna en el Palacio Municipal.
Qué feo es ver cómo esos movileros –con tanta calle– llorisqueaban por estar encerrados en "corralitos" y no poder darle micrófonos a los funcionarios, como suelen hacer habitualmente.
El trabajador de prensa puede saltar corralitos (nadie te encierra, papá), eso sí: sacá el micrófono de la corbata y abrilo para el gentío.
Quizás no estaban cómodos para trabajar, y hasta se acordaron de nombrar frases sobre "las condiciones de trabajo". Qué bueno que lo hagan alguna vez, y que en "sus" empresas también reclamen y exijan respeto por el laburo.
De todas formas hay que admitir el esfuerzo que pusieron para conseguir un testimonio de alguien de la multitud que se quejara por "convertir una ceremonia institucional en un acto político".
Por ahí, hubieran estado más cómodo en las celebraciones que organizaban los milicos, sin tanto desorden, sin tanta gente, con citas de próceres y saludos uno. Todo en disciplina. Venían uniformados y con paso militar, no en el 128 y con los mocosos y los abuelos y todo así de despelotado.
Escuchen a la gente, habría que dejarla hablar más. Había pasión por tocar la bandera, los gurises saltando bajo la lluvia, los combatientes de Malvinas siguen sin rendirse jamás, juventudes aclamando a la presidenta. Algunos se olvidan que hasta hace muy poco los gritos dedicados por los jóvenes a las autoridades políticas sólo eran para mandarlos a freír churros.
Pero ya no van espectadores a ver un acto, van los ciudadanos a participar, protagonizar y levantar la bandera.
Alguien dijo que el nuestro era un oficio terrestre, no rastrero. al que le quepa el saco, no se ahorque con micrófonos corbateros.
Foto: Javier García Alfaro
