Están muy narcotizados. Son adictos violentos. La droga que los sojuzga es antigua y perversa. Gritan como cochinillos faenados. Sudan, babean, se revuelcan, deliran, se arrastran e intentan destruirse unos a otros, a golpes, a dentelladas. Se sacan los ojos, se cortan las venas con el filo de las tarjetas de crédito. Pisotean niños. El campo de batalla se siembra de mugre, jirones de piel y billetes, charcos de estiércol y sangre. Llega la policía, que aporta más golpes en nombre de la paz y la racionalidad. Continuaron los disturbios en los Estados Unidos, pero esta vez no fueron los indignados los que salieron a las calles, sino los alienados, los que, drogados por el fetichismo de la mercancía, pelean entre sí para llegar primero a comprar el nuevo modelo de zapatillas Nike. Precio: 180 dólares. Feliz Navidad.
Un fantasma recorre el mundo. Es como un narcótico que atrae y sojuzga, es el valor de cambio de la mercancía, a la vez magia, religión, droga dura. Produce efectos violentos, convulsivos. Instaura en las mentes enfermas irrefrenables instintos, a la vez criminales y suicidas. En cada mercancía hay una pequeña lucecita, algo humano. Es el trabajo, el esfuerzo humano necesario para producirlas, en lejanas tierras, en lugares ignotos del planeta, muchas veces en condiciones de esclavitud. Pero los adictos no ven esa luz, cegados por otra luz. Apenas ven el producto, y van por él. Y matan y se matan por él.
La diosa Niké era la antigua divinidad griega de la victoria. Hoy las zapatillas Nike (pronúnciese en inglés) marcan la victoria de la más potente droga capitalista. Se cree que Jesús nació en un pobre pesebre de Belén, hace más de dos mil años. Hoy las cosas han cambiado: Belén está ocupada y cercada por el ejército de Israel y millones de personas en el mundo festejan la Navidad consumiendo en forma compulsiva.
Las informaciones que llegan por estas horas desde Estados Unidos describen la locura por comprar el último modelo de las zapatillas Nike, que este viernes 23 de diciembre salieron a la venta, inspiradas en el ex jugador Michael Jordan. Hubo violencia, arrestos y heridos entre los violentos compradores.
La violencia se desató entre la multitud que hizo largas filas frente a las tiendas para llevarse las codiciadas zapatillas Air Jordan 11 Retro Concord, que cuestan 180 dólares y son la reedición de un modelo lanzado en 1996.
En los suburbios de Seattle, en el estado de Washington, la policía usó gas pimienta contra unos 20 clientes que comenzaron a pelear en un centro comercial. El oficial de policía Mike Murphy explicó a la prensa que los agentes tuvieron que intervenir para evitar mayor violencia y detalló que un hombre fue arrestado.
En Atlanta (Georgia), una multitud derribó una puerta para entrar a una tienda y cuatro personas fueron detenidas, además de una mujer que había dejado a dos niños encerrados en el coche para ir a comprar las zapatillas.
También hubo disturbios en Taylor (Michigan), donde unas 100 personas irrumpieron en un centro comercial, y lo mismo ocurrió en Toledo (Ohio), donde tres personas fueron arrestadas.
Y en Indianápolis (Indiana), una niña fue pisoteada en una estampida, mientras que en Maryland la policía detuvo a cuatro menores y un adulto por los desórdenes ocasionados.
En un comunicado, Nike expresó su preocupación por los incidentes y animó a las personas que deseen comprar las zapatillas a hacerlo "de una manera respetuosa y segura".
Las zapatillas, muy buscadas por su diseño y por ser la reedición de un modelo lanzado en 1996, cuando Jordan estaba en pleno apogeo, ya se anuncian en eBay a precios de hasta 600 dólares.
Algunos fanáticos usan las Air Jordan solamente en ocasiones especiales o las guardan en la caja como una pieza de colección.
Los disturbios de este viernes han hecho recordar episodios de violencia de hace 20 años, cuando hubo asaltos e incluso asesinatos movidos por el robo de las Air Jordan, cuya primera versión fue lanzada por Nike en 1984.
Fuentes: Univisión, ABC.es, BBC Mundo
