Venezuela Télam

Estados Unidos, que incrementa sus campañas terroristas en Medio Oriente, a la vez aumenta su presión sobre la Revolución Bolivariana, con la cínica excusa de defender los “derechos humanos”, una asignatura en la que salió reprobado en todos los foros internacionales. Contundentes respuestas de Unasur y Alba.

Venezuela ya no sólo es un faro y un ejemplo revolucionario para América latina, sino también para Europa. Ya se habla de eurochavismo, con referencia a los partidos Syriza en Grecia y Podemos en España, las dos grandes grietas que afectan el orden neoliberal hegemónico. Y si, para los Estados Unidos, ya antes de esta internacionalización del chavismo, Venezuela representaba el centro del eje del mal en la región, ahora mucho más.

No importa que el Imperio torture prisioneros y asesine niños con aviones no tripulados en Medio Oriente. Tampoco importa que acose y espíe a sus propios ciudadanos violando las normas más básicas de la privacidad y la democracia. No importa la brutalidad policial que se viene cobrando decenas de vidas de afroestadounidenses en las calles. Nada de eso importa: al Imperio le preocupa la situación de los Derechos Humanos en Venezuela.

Estados Unidos viene ejerciendo un in crescendo de presiones, operaciones, sabotajes y sanciones contra la Revolución Bolivariana, y este proceso se profundizó por estos días con el retiro de visas y el congelamiento de activos de funcionarios venezolanos.

En este marco, la respuesta de la región no se hizo esperar, y los países que integran la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), por un lado, al igual que los países que integran la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TPC), por otro, reiteraron, mediante sendos comunicados, su rechazo a las acciones unilaterales que ha emprendido Estados Unidos contra la soberanía de Venezuela.

“Los Estados Miembros de Unasur reiteran el Comunicado del 26 de diciembre de 2014 por el cual expresaron su profundo rechazo a la Ley que aplica sanciones unilaterales a funcionarios del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, aplicada por el Gobierno de los Estados Unidos de América”, señala el primer párrafo del comunicado.

“Asimismo, ratifican que la aplicación de las sanciones unilaterales previstas en esa ley vulneran el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados y no contribuye a la estabilidad, la paz social y la democracia en Venezuela”, señala el segundo párrafo del comunicado, en el que se exhorta al gobierno de los Estados Unidos “a abstenerse de imponer sanciones que en nada contribuyen a la estabilidad política en Venezuela”.

Los países que integran la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TPC) insistieron en condenar la agresión imperialista y expresaron su más “firme y enérgico rechazo” a la imposición de medidas unilaterales por parte del gobierno de los Estados Unidos, en contra del gobierno y del pueblo venezolanos.

“La aplicación de sanciones unilaterales por parte del gobierno de los Estados Unidos contra funcionarios del Estado venezolano, significa un atropello a la voluntad democrática del pueblo venezolano expresada en innumerables procesos electorales, y representada en la legitimidad de su liderazgo político y de su institucionalidad”, señala el comunicado del Alba, al tiempo que considera que esta nueva agresión “contradice las declaraciones del presidente Barack Obama sobre el fracaso de las medidas unilaterales de presiones económicas, financieras y políticas, características de la historia imperial de Estados Unidos”.

El Alba rechazó categóricamente “todo tipo de medidas coercitivas contra el gobierno venezolano, cuyo claro propósito es dar al traste con el proceso de transformación socio-político que la sociedad venezolana de forma soberana y democrática ha decidido llevar adelante”, señala el comunicado, que hace una diferencia muy clara entre las excusas esgrimidas por el Imperio y sus verdaderas intenciones.

“Estas nuevas sanciones contra el pueblo y gobierno venezolanos, amparadas en la excusa de los derechos humanos, esconden las verdaderas intenciones de desestabilizar al Gobierno Bolivariano con el objeto de lograr su derrocamiento, o de cambiar su régimen político soberanamente escogido por su pueblo”, indica el documento.

El Imperio aumenta las medidas unilaterales adoptadas en diciembre de 2014, con las que pretende sancionar al pueblo venezolano. Sumado a esto, a través de la CIA se vienen respaldando actos vandálicos y terroristas como los ocurridos en 2014, en los que fueron asesinados 43 venezolanos.

Los ataques de Estados Unidos arreciaron los primeros días de febrero de 2015, con el anuncio de nuevas sanciones.

Y días después, el general Vincent Stewart, director de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa, anticipó, ante la Comisión de Asuntos Militares de la Cámara de Representantes, que Venezuela enfrentará “protestas masivas” en los meses previos a las elecciones legislativas previstas para este año. Stewart no tiene poderes adivinatorios, simplemente expuso los próximos pasos de la agresión imperial.

Mujica: “desestabilizan la democracia de la región”

El presidente de Uruguay, José Mujica, aseguró que las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela “no constituyen un instrumento válido ni conforme al derecho internacional y nunca han servido para fortalecer los posicionamientos de los pueblos, que son quienes ejercen la función de autodeterminación y de marcar los cambios en las democracias de la región”.

Mujica y el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, recibieron esta semana a la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, con la finalidad de analizar las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela y sus implicancias para la estabilidad regional.

El mandatario uruguayo señaló que tal tipo de sanciones “traen perjuicios a los pueblos” y que “desestabilizan las democracia no solo de Venezuela, sino también de la región, dado que el régimen de este país es un instrumento fundamental en la estabilidad”.

“Es necesario continuar fortaleciendo la democracia y el diálogo en Venezuela y hacer los aportes necesarios para que esta estabilidad no se vea afectada por factores externos. Hay que eliminar en el continente la estigmatizaciones a los países y hacer de la democracia y los derechos humanos temas de agenda”, señaló Mujica.

Artículo publicado en la edición de este sábado del semanario El Eslabón.

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