reutemann
Si lo más granado del periodismo político hubiese acertado en sus pronósticos previos a las últimas elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso), Carlos Reutemann hubiera sido el rival de Hermes Binner en «La Batalla de los Grandes Electores».

El ex piloto aún alardeaba de su condición de invicto. El socialista, que venía de quedar a más de 30 puntos de Cristina Fernández de Kirchner en 2011, no dejó de ser, incluso en esa presidencial, el gran elector en Santa Fe.

Pero el Lole llegó segundo, bastante detrás de Omar Perotti, y Binner ni pudo subir al podio. «Esto en otros tiempos no pasaba», deben haber pensado ambos tras el escrutinio.

Pero el desborde de ríos de tinta analítica no alcanzó para que se cumpla lo que daban por cierto: un formidable contrapunto entre Reutemann y Binner, íconos de una vieja lucha entre universos ideológicos irreconciliables, titanes que suben al ring con argumentos antagónicos que prometían una puja de alta gama.

Muchos «analistas» imaginaron por entonces que en esa épica batalla se enfrentarían esos dos mariscales electorales que políticamente nada tienen en común, visualizaron un Perotti resignado a ver la pelea desde el ring side, y ninguno siquiera ensayó algún tipo de rol a cumplir por parte del bueno de Eduardo Romagnoli.

Y parece que, además de que la contienda nunca tuvo lugar, el resultado de las Paso permite dudar de que a ambos adversarios los separe tanto abismo simbólico y práctico. Más bien podrían leerse, entre líneas, algunos rasgos que los emparentan y que dan la apariencia de ser antitéticos sólo porque en cada caso provienen de formaciones y experiencias disímiles.

En ambos personajes, el laconismo juega un rol importante en sus estilos de comunicación en público. Decir poco, a
menudo decir nada, invariablemente abusar de la indefinición en estado puro. Hubo un tiempo que fue hermoso para ellos, porque ganaban elecciones. Quizás no fuera gracias a ese estilo de expresión, o acaso por la ausencia de un discurso político que los interpelara, poniendo en evidencia tamaña orfandad de sentidos y contenidos.

El presente político de Reutemann

El ex piloto de Fórmula Uno permite innumerables abordajes analíticos ¿Por qué se mantuvo tanto tiempo como protagonista influyente en la escena política provincial y nacional, cuáles son los secretos factores que expliquen ese logro, las consecuencias de gestionar en paralelo a la construcción política, su desconfianza y desprecio que la misma le provocan?

Su presente político lo encuentra disputando una puja electoral en la que por primera vez corre serio riesgo de no poder seguir ocupando la poltrona de senador que usa sin interrupciones desde 2003.

Sus intervenciones mediáticas de campaña muestran en parte la declinación propia de la edad, pero también la persistencia de su proverbial desinterés por el efecto que sus dichos, silencios e indefiniciones tiene entre los electores.

Una muestra de esa desaprensión pudo observarse en el último tramo de sus intervenciones proselitistas. En una entrevista televisiva, y a propósito de declaraciones de su nuevo jefe político Mauricio Macri sobre el narcotráfico, Reutemann postuló que además de Rosario y Santa Fe las localidades de interior ya padecen el comercio ilegal de drogas prohibidas.

El conductor del noticiero de canal 13 de Santa Fe le preguntó cuáles piensa que son los motivos de ese arribo y, ensayando un amigable córner, mencionó «la pobreza» y «la desocupación» como posibles disparadores. La respuesta del ex corredor, literal, fue la siguiente:
«La llegada, diríamos, del narcotráfico y de la drogadicción en los chicos…la verdad es que la introducción, en estos años, de la droga, del poder de la droga, cómo nos ha…este…destruido generaciones de chicos muy jóvenes, más gente que usufructúa con el tema desde el punto de vista económico, porque hay gente que está sin trabajo y…este…se mete en la droga a determinados referentes que evidentemente hacen una enorme diferencia económica, él lo dice (refiriéndose a Macri)…la droga maneja cantidades increíbles de dinero a nivel mundial, entonces tiene la llegada a los que la distribuyen, nos pervierte a los chicos, nos fulmina las generaciones, ésa es una carta grande que tiene por delante (otra vez hablando de Macri)…».

La falta de claridad para expresarse termina siendo un detalle trivial al lado de la total falta de respaldo informativo que sostenga el preocupante panorama que describió sobre una presunta invasión narco a pueblos pequeños de la provincia, sumada a la irresponsable desfachatez con que elude elaborar o hilvanar una idea propia sobre las razones de ese avance habla a las claras del lugar que el tema ocupa en su agenda real.

Es que no puede haber respuestas serias a un tema tan complejo si se abjura de la política, o si se soslaya irrespetuosamente a quienes estudian el fenómeno social de las adicciones en general, la relación del narcotráfico con algunas de ellas, y las acciones que el Estado puede y debe realizar en ese marco.

Reutemann, como Binner, le pifió fulero cuando debió definir su lugar en esta etapa. Compró el «fin de ciclo» del kirchnerismo, supuso que si Miguel Del Sel casi llega a gobernador de la mano de Macri, el plus de ser invictus lo teletransportaría a la Cámara alta sin despeinarse, sin hablar o hablando poco, mandando fruta cuando las papas queman o no leyó el libreto. Parece que ya no alcanza, que algo cambió, y que eso que cambió no termina de entenderlo.

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