
Yo no sé, no. Ojalá que al pesebre, que es lo que más nos importa y que a mí me gusta más que el arbolito en sí, lo encuentre en la época de reyes y que no venga con esto que Cambiemos se mandó para esta fecha. Ojalá que los magos de Oriente sigan incluyendo –aunque lo dudo– con sus regalos. Capaz que los Reyes, a los pibes, con esta devaluación y esto de alinearse al primer mundo, primero capaz que los detienen (esto no hay que contárselo a los pibes, pero corren peligro), o una de esas, tan alineados que los ven, tan pinta de árabe que tienen, que terminan pelados y en Guantánamo.
Esto los pibes por ahora no lo saben, y ojalá que no lo sepan nunca porque van a estar asustados, pero los grandes sabemos que esta movida de la derecha es fulera. Es fulera. Y que no sólo corren peligro los arbolitos y los pesebres simbólicos, sino también los de verdad.
Porque cuando te sacan el 50 por ciento del consumo, después hay menos gente laburando. Eso es una regla casi exacta. Y cuando hay gente fuera del laburo, todas las fiestas son tristes. Por eso, cuando podamos, salgamos a defender baldosa por baldosa. Baldosa por baldosa. Que no nos entristezcan nunca más con medidas que ya se están aplicando.
Fuente: El Eslabón.

adhemarprincipiano
21/12/2015 en 14:33
Basta, de pesebres, reyes, cruces, religiones y supercherías, por ese porton del miedo a lo desconocido, se metio el imperio del capitalismo. Tomemos conciencia politica de la liberacion.