Foto: Télam.
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Macri está “preocupado” por la estampida de precios aunque todas las medidas económicas que tomó encarecieron el costo de vida. Sindicalistas rechazan tope oficial en negociaciones salariales y barajan acuerdos semestrales, mientras reclaman por Ganancias y despidos.

Para tratar de frenar la estampida de precios de la canasta básica de los últimos meses, a Mauricio Macri y su equipo de gobierno se les ocurrieron ideas brillantes: gastar menos, consumir menos carne o directamente hacerse vegetariano, “caminar” para buscar precios y que los supermercadistas colaboren y publiquen listas de precios en internet para que el consumidor pueda comparar y elegir. En las puertas de una nueva ronda de negociaciones salariales en paritarias, el macrismo reconoció estar “preocupado” por la inflación que recorta poder de compra de trabajadores y jubilados, aunque todas las medidas económicas que tomó en dos meses de gestión son inflacionarias y artífices del golpe al bolsillo que sufren los argentinos.

La quita y rebaja de retenciones a los granos, la devaluación que ya llegó al 50 por ciento, la desregulación financiera y comercial y la suba de tarifas de hasta 700 por ciento son medidas que sirvieron de combustible para la disparada inflacionaria, el “impuesto” que más le “preocupa” a Macri. Sin necesidad ni urgencia, el presidente calculó que al gobierno le llevará “tres años” bajar la inflación. No dijo cómo lo hará, con qué herramientas y si será a costa de mayor desempleo y menor consumo popular.

Después, el ex presidente de Boca dijo también que el nivel de inflación actual es “inaceptable”, como si fuese un comentarista de la realidad y nada tuviera que ver con las políticas que hacen de aditivo para la remarcación constante y abusiva de precios de noviembre para acá. La única medida que la alianza Cambiemos dejó trascender que iría destinada a sectores de menores recursos, es la posibilidad de reducción el IVA (se estima un 50 por ciento) para productos de la canasta básica de alimentos.

Los gremios llegan a las paritarias 2016 en un contexto complicado: inflación altísima por brutal suba de precios y tarifas, ola de despidos públicos y privados, represión con balas de goma y palos contra trabajadores y un gobierno que busca establecer un tope para los aumentos salariales con el fin de reducir “costos” al establishment empresarial, mientras genera una fenomenal transferencia de recursos del conjunto de la sociedad hacia sectores corporativos. Se desgaja así la muletilla neoliberal de que la inflación es por el excesivo gasto público y la descontrolada emisión monetaria. Sin decirlo a viva voz, el gobierno reconoció que el actual incremento de los precios se da en buena parte por abuso de posición dominante de grupos concentrados de la economía.

El gobierno busca marcarle la cancha a los gremios al insistir en que la inflación del año rondará el 25 por ciento con el objetivo de que los aumentos salariales se ubiquen en la misma sintonía, aunque Macri rompió el techo de su propia paritaria y se aumentó el sueldo un 30 por ciento. Por las dudas, empresarios de la Unión Industrial avisaron que no pueden pagar aumentos del 30 por ciento. El gobierno subraya que quiere cuidar el empleo y a los más desprotegidos pero hace todo lo contrario. No alcanza con proclamas. La campaña terminó hace rato. Entre lo que dice y lo que hace no hay congruencia política.

Macri convocó a dirigentes de las tres CGT para intentar bajar las pretensiones sindicales en las paritarias. Antes del cónclave en la Rosada, el presidente informó que por la ley de movilidad sancionada en 2009 las jubilaciones, asignación universal por hijo y asignaciones familiares se incrementarán un 15 por ciento a partir del 1° de marzo, es decir, que abuelos y beneficiarios de prestaciones sociales sufrirán una pérdida del poder adquisitivo de alrededor del 35 por ciento si se tiene en cuenta la devaluación del peso que, como se señaló más arriba, ya ronda el 50 por ciento.

En los días previos al encuentro con los caciques sindicales cegetistas, el presidente Macri les pidió públicamente a los gremios que tuvieran “prudencia” a la hora de pedir aumentos, mientras el ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay insistió con su meta de inflación para 2016 en torno al 25 por ciento. Sindicalistas barajan la posibilidad de promover acuerdos salariales semestrales que ronden el 20 por ciento, con la chance de acoplar sumas fijas. Y de esta forma a mitad de año reabrir la discusión salarial, siguiendo la evolución de precios minoristas.

En Casa Rosada estuvieron Hugo Moyano, Luis Barrionuevo, Antonio Caló, y también los secretarios generales de los sindicatos de Comercio, Armando Cavalieri; la Uocra, Gerardo Martínez; de la Confederación del Transporte, Juan Carlos Schmid; y de la Uatre, Gerónimo Venegas. Las dos CTA se quedaron afuera del convite y expresaron su bronca por el desplante. Antes de esta reunión pública, trascendió que Moyano mantuvo un encuentro privado con Macri en la Quinta de Olivos.

El dirigente camionero dio su respaldo implícito al líder del PRO durante la campaña. Cuando arrancó el gobierno de Cambiemos tomó distancia de algunas polémicas decisiones y hasta se mostró crítico con otras, sobre todo con el intento de cepo paritario en la era amarilla y el conflicto con Camioneros en el Banco Central por la posibilidad de que 4 mil trabajadores se queden en la calle si finalmente la entidad monetaria avanza con la idea de dejar de enviar papelerío a sus clientes (resúmenes de cuenta) por correo postal y hacerlo vía internet.

Después de la reunión en Casa de Gobierno, los dirigentes contaron que reclamaron por paritarias libres, eliminación del impuesto a las Ganancias, deudas de obras sociales, y mostraron inquietud por la suba de precios y los miles de despidos. Para descomprimir, el gobierno tiene en gateras un proyecto para reducir Ganancias, en un guiño a un sector de los trabajadores antes que sindicatos de peso, los que tienen mayor cantidad de afiliados, abran sus respectivas paritarias.

La primera etapa de las negociaciones salariales protagonizada por docentes y estatales viene trabada. Incluso, desde el gremio Ctera, deslizaron la posibilidad de que no comiencen las clases en tiempo y forma si no hay una propuesta de aumento cercana al 35 por ciento, acorde a las pretensiones de los trabajadores de la educación. En Santa Fe se realizó el primer encuentro paritario entre gobierno, maestros y empleados públicos de ATE y UPCN, y los médicos de Amra y Siprus. El mandatario Miguel Lifschitz dijo que la propuesta de aumento se conocerá en los próximos días, aunque de antemano avisó que la Casa Gris no puede afrontar el aumento salarial esperado por docentes, estatales y profesionales de la salud. En tanto, los trabajadores municipales exigen una pronta convocatoria a la mesa paritaria, al tiempo que advierten con medidas de acción directa.

La inflación del súper

Frente al mutis del Indec con respecto a la trepada de los índices de precios al consumidor, se conocieron otros estudios. Cabe recordar que el índice de la provincia de San Luis, el recomendado por el gobierno nacional para conocer la inflación mensual, midió en diciembre, cuando más se sintió el impacto de las medidas PRO, un aumento de precios del 6,5 por ciento.

La inflación de los supermercados de enero fue del 4 por ciento mensual y del 5 por ciento para la canasta básica alimentaria. Según la medición del Centro de Estudios y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), los mayores incrementos se registraron en los rubros piletas (16 por ciento), electricidad e iluminación (14,6), farmacia (11,9), ropa de bebés (11,6), pescados y mariscos (10,4), ferretería (10,2) y harinas (9,2 por ciento).

La canasta básica alimentaria por adulto equivalente de referencia para la última semana de enero costaba 1.496,19 pesos. En la comparación entre la primera y la última semana del mes de enero el aumento de la canasta alimentaria fue de 4,9 por ciento. Entre los aumentos se destacan las hortalizas (+79 por ciento), las legumbres secas (+32) y las harinas de maíz (+28). Entre las bajas se destacan los quesos (-28) y los huevos (-6).

Por su lado, el Observatorio de Datos Económicos y Sociales de la CGT realizó un estudio en enero que arrojó que la inflación alcanzó en el mes 3,55 por ciento. El informe de la central comandada por Moyano indicó que un adulto para no ser indigente necesita un ingreso mensual de 1.544, 18 pesos, necesitando un ingreso diario de 50,77 pesos. Y para no ser pobre, según la CGT, la cifra alcanza a los 3.536, 17 pesos, siendo que por día necesita un ingreso de 126,16 pesos. Una familia compuesta por dos adultos mayores y dos hijos menores para no ser indigentes necesitan por mes 4.771, 52 pesos y para no caer debajo de la línea de pobreza la cifra debe ser de 10.926, 77.

Hasta la consultora amiga Standard & Poor’s (S&P) –que levantó la nota del país tras la visita de Macri a Davos y la generosa oferta a los fondos buitre– proyectó que la inflación en 2016 en Argentina será de alrededor del 35 por ciento, contradiciendo los dichos de Prat Gay, quien aseguró que será diez puntos menos. La alta inflación se debe, entre otras causas, a la suba de precios que día a día se observa en los supermercados y al tarifazo energético. Por más que el presidente del Banco Nación, Carlos Melconian, proclame que “se terminó el tiempo de convivir con la inflación”, las medidas de su gobierno anticipan que el incremento de precios no tiene techo.

Fuente: El Eslabón.

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