En Venezuela no existe la figura del “juicio político” desde 1999. No se puede destituir al presidente a través de ese mecanismo. Sin embargo, aunque no esté en la Constitución, aunque no sea legal ni legítimo, la oposición al gobierno del presidente Nicolás Maduro quiere armar una farsa que, de un modo u otro, como sea, logre destituirlo.
La Asamblea Nacional (AN), que desde diciembre de 2015 tiene mayoría opositora y viene buscando la forma de sacarse de encima a Maduro, votó a favor de iniciar un “procedimiento de evaluación” para determinar las responsabilidades “penales y administrativas” del mandatario y cómo sus políticas afectaron en la “devastación económica” que sufre el país.
La AN lo acusó de cometer “graves violaciones a la Constitución, los derechos humanos y la democracia”. Además, los legisladores citaron a Maduro para interpelarlo el 1 de noviembre.
La figura que sí existe en Venezuela es la de “abandono del cargo”, que hace referencia a cuando el jefe de estado deja de cumplir las funciones para las que fue elegido. Y todo indica que los legisladores de la oposición intentarán utilizar, torcer y tergiversar esta figura para acusar a Maduro y destituirlo.
La derecha está decidida a dar el golpe. No está interesada en el diálogo con mediación del Vaticano que se iniciará este domingo 30. Primero dijeron que tal vez concurrirían, sin convicción, poniendo condiciones, luego dijeron que no participarían de las reuniones. La apuesta fuerte está en otra parte: las manifestaciones en las calles (anunciaron una marcha hacia la sede del gobierno el 3 de noviembre), la presión de los medios, y la guerra económica que ya lleva años.
El gobernador de Miranda y referente de la oposición, Henrique Capriles aseguró este miércoles que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no asistirá a la reunión de diálogo con el gobierno venezolano para este domingo. “No vamos a la isla de Margarita el domingo. Agarre, señor Nicolás Maduro, el teléfono y ordénele a la señora Tibisay Lucena (titular del Poder Electoral) que en las próximas horas coloquen la fecha de la recolección de firmas para el referendo”, dijo Capriles desde una concentración en Caracas
La respuesta del pueblo chavista, que también está movilizado en las calles y dispuesto a no permitir el golpe, no se hizo esperar, y la pulseada por la democracia cobra por estos días un creciente dramatismo en Venezuela y toda la región.
“No vamos a permitir un golpe parlamentario en Venezuela”, señaló Maduro, al tiempo que afirmó la necesidad de dialogar con la oposición para alcanzar la paz. “Llamo a los sectores de la derecha que quieren diálogo a que no se dejen convencer por el odio”, agregó.
“Los opositores están borrachos, están desesperados y han recibido la instrucción del norte de acabar con la revolución bolivariana como sea. Barack Obama se va y quiere destruir a Venezuela antes de irse”, señaló Maduro durante una manifestación de seguidores que tuvo lugar en Caracas en respuesta a la “toma de Venezuela” de la oposición.
En un nuevo capítulo de la pulseada entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición de derecha nucleada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), esta semana el pueblo venezolano primero ocupó la sede de la Asamblea Nacional, donde la oposición tiene mayoría, y luego se lanzó a la calle para frenar una nueva intentona desestabilizadora de la derecha, que reaccionó con furia ante la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) y de Tribunales nacionales, que suspendieron el referendo revocatorio al constatar una serie de graves irregularidades y actos de corrupción en el trámite de recolección de firmas que es el requisito previo para llamar a la consulta.
La oposición también se lanzó a la calle y desde la semana pasada viene llamando a lo que denominó “la toma de Caracas”, que finalmente realizó esta semana, en el contexto de un plan de lucha con manifestaciones diarias en todo el país. En este marco de creciente tensión, el papa Francisco llamó al diálogo y se ofreció a mediar en las conversaciones.
La ronda de conversaciones con la mediación del Vaticano ya tiene fecha y lugar. La primera etapa del llamado “diálogo nacional” se realizará este domingo 30, en la isla Margarita, Venezuela.
“El papa, que tiene en el corazón el bien de todos los venezolanos, deseó continuar ofreciendo su contribución a favor de la institucionalidad del país y de cada paso que contribuya a resolver las cuestiones abiertas y crear mayor confianza entre las partes”, se informó en forma oficial desde el Vaticano.
El pontífice instó al mandatario venezolano a “emprender con coraje el camino del diálogo sincero y constructivo, para aliviar el sufrimiento de la gente, de los pobres en primer lugar, y promover un clima de renovada cohesión social que permita mirar con esperanza al futuro de la nación”.
Por su parte, Maduro criticó a la oposición, a quienes invitó a dejar de lado el camino de la violencia y del golpismo y llamó a definir soluciones para la crisis económica y mantener un diálogo sincero. “Espero que se ponga el tema económico de la recuperación de Venezuela como punto central. Espero que se imponga el respeto a la Constitución y se abandone el camino del golpismo’’, dijo Maduro minutos después de su encuentro con Francisco en Roma.
El último capítulo de una embestida que empezó hace años
Este nuevo capítulo de la ya vieja embestida de la derecha continental e internacional contra el chavismo tuvo como disparador el proceso previo que la ley dispone para el llamado a un referendo revocatorio, que es lo que la oposición viene impulsando para intentar terminar con la gestión de Maduro y luego de intentarlo a través de golpes, atentados y distintas formas de violencia.
Pero el proceso de recolección de firmas desató un nuevo conflicto cuando fue cuestionado por los organismos del Estado y la oposición rechazó estos cuestionamientos por considerarlos parte de la estrategia chavista para impedir la realización de la consulta.
Los partidarios del revocatorio estaban obligados, como primer paso, a recoger el 1 por ciento de las firmas del registro electoral para legitimar el referendo. Tras lograr este paso, tenían luego que recoger el 20 por ciento de las firmas del registro, según lo que establece la Constitución venezolana. Sólo debían recoger 195 mil firmas para cumplir el requisito del 1 por ciento. Sin embargo, consiguieron 1.957.779 firmas. Pero de ese total fueron identificadas en la auditoría, donde tanto la MUD como el gobierno estuvieron representadas, una serie de irregularidades, con unas 605.727 firmas fraudulentas (10.995 personas fallecidas; 53.658 personas que no están inscritas en el Registro Electoral; 3.003 menores de 18 años; 1.335 personas inhabilitadas por delitos graves; más de 9 mil denuncias por usurpación de identidad.
Pero pese a estas irregularidades, la oposición siguió adelante con el proceso de recolección de firmas y el 20 de octubre, siete tribunales nacionales de distintos estados de Venezuela, basados en denuncias de ciudadanos afectados, dictaron medidas cautelares ordenando al CNE que suspendiera todos los procedimientos que se generaron como consecuencia de la recolección del 1 por ciento de las firmas, por haberse evidenciado la usurpación masiva de identidades. En cumplimiento de estas órdenes judiciales, el CNE suspendió la recolección del 20 por ciento de las firmas.
Fuente: El Eslabón

