
Yo no sé, no. Había un torneo más o menos importante, recuerdo que tenía unos 12 o 13 años, y apareció un pibe en el mediocampo que iba y venía, y por ahí, cuando faltaba, el equipo no funcionaba, todo era más lento. Alguien podría decir, los relatores de hoy, que ese pibe era la rueda del equipo. Yo no estoy tan a gusto con ese concepto desde lo deportivo porque por más mérito que tenga el jugador, con una rueda sola no funciona, salvo que el equipo sea una carretilla.
En aquellos tiempos muchos se ilusionaban con la rueda de la fortuna o la rueda de la alegría de los programas de televisión, y uno aprendía que la primera rueda, 2000 años a. de C. en territorio de lo que es ahora Irán, era madera. ¿Y la otra rueda, y el eje?, pensaría uno, ¿de qué se trataría todo eso?
Eran tiempos donde uno estaba involucrado en la rueda de la historia, que la hacen mover los pueblos, con algún que otro líder. Pero cuando hay una interpretación exacta, la rueda de la historia de los pueblos avanza con gente arriba, con aquellos que se movilizan cuando el pueblo participa.
Los pibes tienen que saber, antes que nos olvidemos, que hubo un Yrigoyen, un Perón, que hubo una juventud que se involucró hasta su propia vida en los 70, que hubo un renacer después del 2000, donde la rueda de la historia funcionó en esta parte de la patria y a los costados también, en la Banda Oriental, con Lula en Brasil y Correa en Ecuador hicieron funcionar –ellos y los pueblos–, esta rueda de lo que llamamos la Patria Grande, y con todos adentro.
Y volviendo al fútbol, uno se acuerda de algunos jugadores fundamentales, pero en aquellos años sobraban buenos. Eran pocos los equipos que se quedaban sin la rueda cuando alguno faltaba. No era lo mismo un Boca con Maradona o sin Maradona en los 80, pero jugaba con Brindisi. No era lo mismo un Newell’s con Zanabria o sin Zanabria, pero tenía buenos reemplazos, y Central lo mismo. Claro que cuando los equipos se pusieron más mezquinos dependían de uno solo como si fuera la rueda. Pero en aquellos años cualquiera podía suplantar al más pintado.
El otro día, Pedro me dice que estos tipos que nos gobiernan ahora parece que manejaran la rueda de la historia de acá y en varias partes del mundo: la del capitalismo liberal más rancio. Por ahi te dicen “no pongan palos en la rueda”, cuando la gente protesta. Y qué rueda, cómo no vamos a protestar, si acá en Lagos al 4400, donde se fabricaban llantas para todo el país, la única que había en Argentina, con mano de obra de acá, ahora no se produce más, se trae de afuera.
Entonces ¿qué rueda de inclusión nos proponen? Ninguna, dice Pedro, ninguna. La rueda del atraso. A lo sumo la de una carretilla en la que transpirando la gota gorda llevemos la riqueza para el lado de ellos, que es lo único que quieren. Porque la rueda que hace mover los pueblos a favor de los pueblos, ellos mismos la detuvieron, le pusieron un palo en el medio y la hicieron retroceder mal. Ojalá el país se llene de rueditas para que avance algo colectivo. Y no hace falta la de un sólo tipo, la gran rueda, sino un montón de rueditas. Cada uno de nosotros puede transformarse en una de ellas para avanzar y demostrar que la rueda de la historia la mueven los pueblos, y que nada la detiene.
Fuente: El Eslabón.
