Yo no sé, no. La tarde del sábado cedía lentamente, el bailongo comenzaría como a las 11, en la casa de uno de barrio Acindar. Sobre la hora, medio que se nubló con amenaza de lluvia. A poco de comenzar el asalto –porque así se llamaban los encuentros bailables– que además era el primero después de haber terminado la escuela, Pedro vio lo que nunca quiso ver: a la piba que unos años atrás estaba a punto de caramelo y parecía tirarle cierta onda en la mirada, la encontró –lo más cómoda y en la segunda lenta– con uno de otro barrio.
¿Quién dijo que todo está perdido?



O: El señor se olvida de YT..la tele cayó porque el contenido de YT arrasó tanto qu...