
Golpes de mercado en Italia y Grecia. Salen los políticos ajustadores y entran los banqueros ajustadores. La política, la democracia, sigue retrocediendo en Europa. El flamante primer ministro italiano, Mario Monti, ofreció una síntesis perfecta al presentar su gabinete: “La no presencia de políticos ayudará, más que obstaculizar, al accionar del gobierno”.
En Europa el avance del neoliberalismo parece imparable. El capitalismo financiero no se detiene y arrasa con todo. Los derechos de los ciudadanos, los servicios esenciales, los puestos de trabajo, los derechos de los trabajadores y, fundamentalmente, la democracia, son pisoteados una y otra vez.
“No hay democracia sin política”, grita Perogrullo hasta desgañitarse.
Por estos días los denominados “mercados”, es decir las grandes corporaciones y los poderes fácticos, dieron dos alevosos golpes de Estado en Grecia e Italia. En ambos casos los tecnócratas que asumieron fueron claros, transparentes en sus declaraciones, apenas se hicieron cargo: venimos a ajustar, venimos a salvar a los bancos en detrimento de la sociedad. Esta transparencia cínica y brutal sólo se explica en el marco de una total impunidad que desconoce los mecanismos básicos de aquella buena idea griega denominada “democracia”.
El Banco Central Europeo y la Unión Europea son organismos supranacionales, globalizados, intangibles, que se manejan más allá de las leyes y el derecho y pisotean soberanías nacionales. Están por encima de los Estados, cumplen el sueño neoliberal de un gran mercado globalizado sin Estados, sin políticos, sin democracia.
Sólo los ciudadanos europeos que ganan las calles junto a algunas fuerzas opositoras intentan frenar este avance del autoritarismo. Pero la dictadura de los mercados se defiende a los golpes, y las protestas de los indignados son sistemáticamente reprimidas en Europa, al igual que en los Estados Unidos.
Para completar este cuadro dictatorial, los medios hegemónicos y corporativos constituyen el otro gran instrumento al servicio de los poderes fácticos. Desde allí se despliega la violencia simbólica que complementa la violencia física de los palos y los gases contra los manifestantes.
Los doce ministros de Monti son, en su totalidad, tecnócratas, economistas, expertos, profesores y abogados. El propio Monti se reservó la cartera de Economía, como para que se tranquilicen “los mercados”.
Muletilla, cínico sonsonete, eufemismo, “los mercados” vienen marchando como una suerte de ejército inasible. "Los mercados": monstruo de infinitas cabezas que no se tranquiliza con pastillas, tilo ni meditación. Necesita ajustes, recortes y despidos para ser feliz, un rato, para luego volver por más. Es un monstruo insaciable que ya se tragó la democracia y el poder popular de los europeos. Europa está bajo el poder de Moloch.
