Venezuela es un país bajo acoso. Mejor dicho, el pueblo de Venezuela vive bajo acoso. Atacado por todos los frentes. En la mira de los más arrasadores poderes fácticos. Bajo el repiqueteo insistente, cruel, sin escrúpulos, de los medios hegemónicos de Venezuela y de todo el mundo. En la mira de Estados Unidos (EEUU), y más específicamente, de la violenta y millonaria mafia de Miami. El pueblo bolivariano tiene que pagar. Tiene que pagar caro su dignidad. Tiene que sufrir. Por haberse atrevido a patear el tablero, por haber osado iniciar con Hugo Chávez un cambio que marcó un antes y un después.
El pueblo venezolano sufre cada día. Cuando va a hacer las compras. Cuando va a trabajar. Y también, cuando va a votar. Las elecciones de Venezuela son las más sospechadas, tergiversadas, operadas del mundo. Se las va entornando. Se va creando un clima de sospecha, de violencia, de intranquilidad. Si gana el oficialismo es fraude. Si gana la oposición, está todo bien.
El acoso que padece Venezuela es paradigmático. Es el mismo que sufren todos los procesos posneoliberales de la región. Pero Venezuela es el ejemplo extremo. En vísperas de elecciones, y con los nuevos síntomas de restauración conservadora en la región, con el triunfo de la derecha en la Argentina y el inicio de juicio político a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, todo se torna más explícito, más grosero, más brutal.
El domingo se renovarán las 167 bancas de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) y la oposición pretende obtener al menos una mayoría simple, de 100 diputados, para intentar arrinconar al gobierno del presidente Nicolás Maduro.
Actualmente el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) cuenta con 98 bancas. La oposición, reunida bajo el nombre Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tiene 65. Hay además dos diputados del partido independiente Patria para Todos (PPT). Para aprobar una ley se requieren de las tres quintas partes de los integrantes de la Asamblea Nacional, es decir, una mayoría necesaria de 99 diputados.
Por un lado, el gobierno de Venezuela denunció una campaña para sabotear las elecciones del domingo orquestada por “los medios, la derecha internacional, las ONG`s y el secretario de la OEA”. Y salió a negar, además, que si el oficialismo pierde las elecciones va a producir un autogolpe, que es uno de los fantasmas que viene agitando la oposición y los medios a su servicio.
“Será una fiesta electoral, no va a haber ni junta cívico-militar ni mucho menos militares, pero tampoco habrá violencia”, señaló el ministro de Defensa, Vladimir Padrino.
La oposición sigue adelante con sus estrategias de confrontación y marca claramente un escenario de conflicto: “Pueden pasar dos cosas el 6 de diciembre. O gana la oposición o hay fraude. Nosotros queremos que reconozcan el triunfo de la oposición que es el triunfo de la democracia en Venezuela”, señaló la esposa del líder opositor Leopoldo López, Lilian Tintori, quien estuvo en la Argentina festejando el triunfo de Macri.
Para algunas encuestas la oposición iría adelante en intención de votos, aunque nadie puede descartar “sorpresas”, aclararon las consultoras.
Según un sondeo de Keller y asociados, el 59 por ciento votaría a la oposición, mientras que un 25 por ciento lo haría por el oficialismo. Un 11 por ciento candidaturas independientes. Un 6 por ciento no contestó. Desde la consultora Hinterlaces se indicó que la diferencia a favor de la oposición sería mínima: algo más de un 3 por ciento.
El ex candidato Henrique Capriles agita el fantasma de la violencia
“Ante una situación negada y transmutada que perdiéramos la elección del domingo, la vida continúa, la lucha continúa y la revolución (bolivariana) adquiriría un nuevo camino y un nuevo carácter”, señaló el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante su programa de radio y televisión, según informó Télam.
“El pueblo nos va a dar un nuevo mandato y lo vamos a usar para hacer justicia y avanzar en soluciones”, agregó el mandatario sobre los comicios que renovarán los 167 escaños de la Asamblea Nacional.
El presidente de Venezuela reconoció que la oposición tiene ventaja en las encuestas, pero afirmó que mientras “ellos ganan las encuestas, nosotros ganamos las elecciones”, relativizando de esta manera el valor de los sondeos de opinión. “Ellos han ganado las encuestas estos 16 años; sigan ganando. Aquí hay que ganar con votos”, señaló.
“Si se diera un resultado adverso para el oficialismo, producto de la guerra económica, iríamos a las calles a luchar, a pelear, a defender la patria y a hacer la revolución, ahora desde las calles, con más fuerza y con más empuje”, aseguró Maduro.
“Nosotros venimos de las calles, de la lucha, nos gusta esa batalla. La revolución encontraría nuevos caminos y nuevas formas de lucha para hacer realidad la independencia de esta patria y la construcción del socialismo del siglo XXI», indicó el mandatario.
Maduro criticó muy duramente al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, a quien recomendó “mirar lo que le ha hecho al pueblo y prepararse para lo que va a ocurrir el domingo”.
Por su parte, el líder opositor venezolano y ex postulante presidencial, Henrique Capriles, advirtió de que su país es “una bomba que está a punto de explotar” y alertó que Maduro “puede querer dar un golpe de Estado” para retener el poder.
Según informó Télam, en una entrevista que publica el diario español El Mundo, Capriles afirmó igualmente que “una cosa es que él quiera y otra es que el país lo acompañe”, y expresó que en el país hay “una gran tensión social producto del deterioro económico”, por lo que “la situación puede explotar”.
Para el ex candidato, las elecciones del domingo serán “una válvula de escape” para que los ciudadanos hablen.
“Maduro ha querido convertir la campaña en la de Chávez (fallecido el 5 de marzo de 2013, tres meses después de ganar sus últimas elecciones), pero “es una pésima imitación” y la gente lo sabe, manifestó.
En tanto, el coordinador de la Misión Electoral de la Unasur para los comicios, el boliviano José Luis Exeni, anunció que la comisión entregará un informe de sus actividades ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano. “Está previsto que presentemos tres informes, y será publicado si el CNE así lo decide”, dijo Exeni en una rueda de prensa en Caracas.
La misión de acompañamiento sostuvo desde su llegada al país reuniones con los diferentes actores políticos en las que, según Exeni, les “han transmitido un criterio coincidente” sobre el sistema electoral venezolano calificándolo de “sólido, fortalecido y auditable”.
Fuente: El Eslabón

