Organizaciones de derechos humanos repudiaron la decisión de Macri que elimina controles civiles y políticos a los altos mandos militares. Un nuevo alineamiento bajo los parámetros del Departamento de Estado norteamericano.

A pesar del nombre de la alianza (Cambiemos) que lo depositó en la Casa Rosada, de venderse como “lo nuevo” y de hasta haber creado incluso un silencioso –aunque destructivo de empleos– Ministerio de Modernización, la gestión del presidente Mauricio Macri atrasa. A fuerza de medidas, una más retrógrada que la otra, pero con el discurso neo new age del coaching ontológico PRO Sai Barba, el gobierno nacional empuja el carro de la historia en reverso a una velocidad que desconcierta a las corrientes historiográficas que no se ponen de acuerdo si retrotrae a los tiempos de Domingo Cavallo, Alfredo Martínez de Hoz, Álvaro Alsogaray, Adalbert Krieger Vasena o Raúl Prebisch. Su reciente decisión de anular los decretos con los cuales a la vuelta de la democracia, en 1984, el presidente Raúl Alfonsín apuntó a recuperar la autoridad política por sobre las Fuerzas Armadas, agrega otra pista para los investigadores.
Podrá lanzar sus noticias por Twitter o la juvenil aplicación Snapchat, pero por más novedosas que sean las plataformas de comunicación utilizadas, los anuncios están formateados en el vetusto repertorio liberal, oligárquico y reaccionario.
En ese palo se inscribe el decreto que amplía facultades de las Fuerzas Armadas, en desmedro de la voluntad popular y su representación política. En esa tradición se enmarca el discurso pronunciado por el presidente ante los comandantes en el Día del Ejército.
“Una noticia preocupante”
La publicación el martes 31 de mayo pasado en el Boletín Oficial, del decreto presidencial que anula otros dos dictados en 1984 y 1985 por Raúl Alfonsín para fortalecer la democracia tras la salida de la dictadura, puso en alerta a las organizaciones de derechos humanos que rápidamente manifestaron su preocupación.
El ex ministro de Defensa, Agustín Rossi, también cuestionó la medida. “Va en sentido contrario a que las fuerzas estén subordinadas al poder político”, señaló.
“Macri derogó decretos que había dictado Alfonsín apenas iniciada la democracia para fortalecer el poder político ante los militares golpistas”. La alarma de los organismos de derechos humanos corrió por redes sociales y diferentes canales alternativos de comunicación fuertemente durante la jornada del miércoles 1º de junio. Los medios hegemónicos no se hicieron eco del tema.
Entre otros ejes, el decreto de Macri plantea que “resulta necesario establecer procedimientos ágiles que permitan atender las cuestiones relacionadas con la gestión del personal de las Fuerzas Armadas, en el marco de la conducción civil de la Defensa Nacional”, y señala que es “oportuno ordenar y actualizar el régimen de delegación de facultades en el Ministro de Defensa y en los Jefes de los Estados Mayores Generales de las Fuerzas Armadas, adaptándolo a las modificaciones en la organización institucional del Gobierno Nacional”.
“Resulta conveniente adecuar, asimismo, las disposiciones en materia de designación del personal militar y civil para prestar servicios en la órbita del Estado Mayor conjunto de las fuerzas armadas”, añade la resolución.
Respuesta de los organismos de DDHH
En un comunicado firmado por Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de plaza de Mayo línea fundadora, Familiares de desaparecidos e Hijos (Regional Capital), al igual que lo hicieron entidades de todo el país, los organismos de derechos humanos repudiaron la decisión del presidente de “devolver a las Fuerzas Armadas (FFAA) grados de autonomía de los que gozaba antes del regreso a la democracia”.
“Con la experiencia del horror atravesado durante años y años de dictaduras, la sociedad supo construir mecanismos de gobierno y control civil para impedir que las FFAA atentaran contra la institucionalidad democrática del país”, plantea el texto de los organismos.
El documento advierte además que el decreto de Macri restituye a los militares un poder de autonomía que había sido limitado por el entonces presidente Raúl Alfonsín. “Se delega en los Jefes de las Fuerzas la mayoría de las designaciones y cambios de destinos de oficiales, y el pase a retiro y bajas de sus miembros”, apunta. Y amplía: “Más preocupante aún es que se autoriza a las Fuerzas la designación de los responsables de la formación de los nuevos oficiales y suboficiales, lo que representa un grave retroceso en el paradigma de formación en valores democráticos a los nuevos militares”.
Para los organismos de derechos humanos, la del presidente no es una decisión aislada. “Esta disposición se da en el marco de un retroceso en las políticas de derechos humanos que se fueron construyendo durante los últimos años”, indicaron, para luego remarcar: “Decisiones como la disolución de la Dirección Nacional de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad de la Nación; el despido de trabajadores en áreas claves para la promoción y protección de los derechos humanos como el programa Verdad y Justicia; reuniones de funcionarios con activistas defensores de genocidas y condenados por delitos de lesa humanidad, son contradictorias con el sostenimiento de políticas de Estado de Memoria, Verdad y Justicia”.
“Advertimos también que estos cambios se dan con el objetivo de reconfigurar el poder de las Fuerzas Armadas y llevarlas, en el corto plazo, nuevamente a tareas de seguridad interior, prohibidas por la ley y la Constitución”, subraya el comunicado.
“En todos todos estos años de lucha y reclamo por los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas durante la última dictadura cívico-militar, hemos aprendido que la única manera de garantizar la democracia es a través de la Memoria, la Verdad, la Justicia y el control civil de las Fuerzas Armadas”, concluye el texto.
Cambios en Defensa
El ex ministro de Defensa durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, Agustín Rossi, también cuestionó la medida. “Es una decisión que da más autonomía a las fuerzas Armadas”, caracterizó. Para Rossi, el decreto de Macri “va en sentido contrario a lo que hemos pregonado en nuestro gobierno, que es las fuerzas estén fuertemente subordinadas al poder político”.
Para el actual diputado del Parlasur, si con la reglamentación anterior “ya era difícil conducir a las Fuerzas Armadas desde la política”, ahora “va a ser mucho más difícil”. “Esto tiene que ver con un gobierno propenso a no confiar en la política y sí en las corporaciones”, afirmó Rossi.
El ex ministro de Defensa consideró además que esta medida va en sintonía con “profundizar la relación con Comando Sur y la representación del Pentágono en América Latina”, que de acuerdo al análisis de Rossi, se plantea al menos dos políticas claras para la región: “Una de ellas es la doctrina de las nuevas amenazas, esto es combatir terrorismo y narcotráfico, convirtiendo a las fuerzas armadas en fuerzas de seguridad bis. La otra es prepararlas para actuar en situaciones de emergencia, convirtiéndolas en una brigada de respuesta rápida. Las dos concepciones se alejan de su misión principal, que es la defensa del país”.
Este nuevo alineamiento, bajo los parámetros del Departamento de Estado norteamericano, quedó evidenciado en el discurso de Macri en el Día del Ejército argentino. “Hemos comenzado una nueva etapa en la vida de nuestro país, la cual impulsa a dejar atrás enfrentamientos y divisiones”, aseguró Macri, que hizo todos los guiños esperados desde el norte y más también.
“Necesitamos que las Fuerzas Armadas se adapten a las demandas y requerimientos del Siglo XXI”, dijo el presidente ante los comandantes, a los cuales los invitó a “tomar protagonismo en la lucha contra el terrorismo internacional” y a “enfrentar y derrotar el narcotráfico”.
Fuente: El Eslabón
