Foto: Beto Barata/PR
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Más escuchas telefónicas. Más escándalos. Otro funcionario huyó del gobierno acusado de corrupción. La movilización popular crece y los que defienden la democracia no descartan que la mandataria elegida por el pueblo, Dilma Rousseff, pueda regresar. Las mentiras de los poderes fácticos, al descubierto.

La verdad se supo. Quedó a la vista de todos, clarita. Se cayeron todas las mentiras que montaron los poderes fácticos para derrocar a Dilma Rousseff. Los dirigentes golpistas quieren zafar de la cárcel, y de paso hacer negocios, y aplicar un feroz plan de ajuste neoliberal. Para eso, nada mejor que estar en el poder. Lástima que, con el correr de los días, no puedan disimular su verdadera condición. Ni esconderse. Todo lo contrario. Por boca de ellos mismos, y a través de escuchas, van confesando sus estafas, sus maniobras dolosas, sus verdaderas intenciones. Y muchas ciudadanas y ciudadanos manipulados por los medios empiezan a ver la verdad y a cambiar de idea con relación a la administración de la presidenta suspendida.

No es imposible que la presidenta legítimamente elegida por el pueblo vuelva a ocupar su cargo. La imagen del presidente interino usurpador, Michel Temer, sigue al ras del suelo: entre el 1 y el 2 por ciento. Solo haría falta que también algunos senadores cambien de idea, tengan un ataque de dignidad democrática, y en la votación definitiva (que se realizaría el 2 de agosto) voten a favor de las instituciones y en contra del derrocamiento definitivo de la mandataria.

En poco más de dos semanas, el gobierno de Temer fue golpeado por dos escándalos relacionados con la corrupción, y dos ministros dejaron sus cargos. En este marco, la estrategia del Partido de los Trabajadores (PT) es pasar a la ofensiva. El líder del PT en la Cámara de Diputados, Afonso Florence, denunció a diez ministros del gobierno provisional de Temer ante la Comisión de Ética Pública de la Presidencia, según informó el sitio de la emisora de televisión venezolana Telesur.

Florence pidió la apertura de un procedimiento administrativo para aplicarles una advertencia con propuesta de separación de cargo a los ministros, por presuntamente violar la Constitución y el Código de Conducta de la Administración Federal del país.
Según Florence, la votación en el proceso de juicio político, que debió ser jurídica y sobre la base del interés público, fue motivada por intereses personales y políticos, como lo demostró el hecho de que los requeridos fueran designados ministros de Estado luego de la votación y la separación provisional de la mandataria.

La corbatita de Machado viene cargada

El ministro de Transparencia de Brasil, Fabiano Silveira, renunció a su cargo el pasado lunes 30 de mayo, después de que se filtró a la prensa una grabación en la que se le escucha formular críticas contra las investigaciones de la Operación Lava Jato, contra la corrupción en Petrobras, según informó el portal Brasil 247.

Silveira entregó una carta al presidente interino, Michel Temer, en la que presenta su renuncia “irrevocable” al cargo, algo que era reclamado por sindicatos de su propia cartera, funcionarios de otros ministerios, y hasta el capítulo brasileño del grupo Transparencia Internacional (TI).

Una semana antes, el lunes 23 de mayo, se registró la primera baja en el gabinete de Temer cuando su ministro de Planificación y mano derecha, Romero Jucá, puso los pies en polvorosa luego de que se diera a conocer una grabación en la que afirmaba que había que deponer a Dilma para interrumpir la “sangría” política causada por las investigaciones sobre las estafas en la petrolera estatal.

Tanto Silveira como Jucá están muy comprometidos en la investigación por coimas en la petrolera Petrobrás. Las investigaciones en Petrobras salpican a medio centenar de políticos de diversas formaciones entre las que está el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera Temer y es la columna fundamental del gobierno interino, señaló Brasil 247.

Y podría haber más grabaciones. Sergio Machado, ex senador del PMDB, el partido que preside Temer, fue apodado “el hombre bomba”. Todos huyen de él, nadie quiere dirigirle la palabra. Machado es un “delator premiado” que ya mandó al frente no sólo a sus correligionarios y efímeros ministros Silveira y Jucá, sino también al presidente del Senado Renán Calheiros y al ex presidente de la república José Sarney. Machado esconde micrófonos bajo sus corbatas para intentar congraciarse con la justicia y zafar de la cárcel por casos de corrupción que lo mantendrían a la sombra por muchos años.

Rousseff ya presentó esta semana su defensa ante la comisión especial de 21 senadores encargada del caso. En este sentido, el relator del juicio político, Antonio Anastasia, presentó un cronograma que dispone que el 2 de agosto se realice la votación final en el plenario del Senado. En la votación final se requieren dos terceras partes de los senadores (54 de 81) para destituir a Rousseff. Si no se logran los 54 votos se levantará la suspensión y volverá a ocupar el puesto que le designó la mayoría popular desplazando al presidente interino.

Para muchos analistas, esta posibilidad está cada vez más cerca.

Fuente: El Eslabón

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