El gobierno estadounidense aprobó este viernes, luego de varias semanas de negociaciones, un préstamo de 17.400 millones de dólares para dos de las tres mayores compañías automovilísticas de Detroit, General Motors (GM) y Chrysler, al punto de la bancarrota.
El presidente George W. Bush fue quien hizo el anuncio, al tiempo que justificó la decisión al indicar que ‘el país no puede permitir el colapso del sector’.
Los casi 18 millones de dólares serán tomados del fondo de rescate financiero de 700.000 millones para ayudar a las empresas más afectadas.
La compañía Ford quedó fuera de la ayuda inmediata porque sus necesidades económicas son menores, según la propia firma.
El Congreso indicó que este mes y el próximo estarán disponibles 9.4000 millones para GM y 4.000 millones para Chrysler, mientras que otros 4.000 millones extras estarán disponibles en el mes de febrero.
La administración Bush, próxima a otorgar el mandato al presidente electo, Barack Obama, impuso un conjunto de condiciones a las automotrices.
Estas se fundamentan en la necesidad de hallar la viabilidad financiera y, de no lograrlo, el préstamo puede ser retirado luego de los primeros meses de 2009.
También tendrán que cumplir con los requisitos de eficiencia de combustibles y de emisiones contaminantes, informó el portal de noticias de Telesur.
A pesar que el Congreso estadounidense se había negado en días anteriores a salvar la industria automotriz con el dinero del rescate bancario, la cuerda se rompió por el lado más débil, consideraron analistas.
El gobernante electo, Barack Obama, expresó su apoyo a la decisión de la Casa Blanca y argumentó que permitir el colapso del sector ‘habría tenido unas consecuencias devastadoras’ en la economía y los trabajadores y trabajadoras del país.
(ABN)
