Foto: Sercano.Com.
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Los que despotrican contra el “cepo” al dólar también se alarman por el récord en la compra de divisas para atesorar. Los trabajadores tienen mayor capacidad de ahorro porque “la economía es un desastre”, según el confuso argumento opositor. Industriales y ruralistas pintan una situación de quebranto pero la realidad los desmiente.

Sectores de la oposición política y mediática presentan al récord en la compra de dólares para ahorrar como un síntoma de achaque de la economía. Según su óptica, los que tienen la capacidad para adquirir billetes verdes en el circuito formal, en su mayoría trabajadores en relación de dependencia con salarios altos, donde también se entremezcla una cuestión cultural, lo hacen porque la economía anda pésimo y buscan un resguardo. Entonces, la pregunta que cabe hacerse es: si la economía anduviese tan mal como vociferan, lo que no quiere decir que no haya problemas, ¿los trabajadores tuviesen la posibilidad de engordar su alcancía mes a mes? La respuesta es obvia.

El dólar que surge de las operaciones de atesoramiento (el valor oficial más un 20 por ciento) ronda los 11 pesos. Alrededor de 700 mil personas son las que compran moneda estadounidense para dejar en el banco o meter “bajo el colchón”. A partir de la suba del salario mínimo, hay que ganar en blanco más de 12 mil pesos por mes para poder comprar dólares con habilitación de la Afip. Muchos de los que adquieren divisas están dentro del millón de trabajadores que tributa Ganancias.

La demanda del dólar ahorro arrancó agosto rompiendo un nuevo récord diario, con poco más de 113 millones. De acuerdo al monitoreo de la Afip, las compras del primer día hábil del mes en curso superaron en 28 millones al récord anterior de 85,2 millones del 1º de julio, mes que hasta el momento es el de mayor monto de divisas adquiridas desde que se habilitó el sistema, con más de 680 millones.

Otro divague económico muy común en los últimos meses tiene que ver con el denominado “cepo al dólar”. La definición malintencionada que popularizaron algunos medios de comunicación hace referencia al mecanismo de control oficial sobre el mercado de cambios, una herramienta de política económica para administrar el stock de divisas que utilizan casi todos los países del mundo.

Los mismos medios y políticos de la oposición que insisten con el “cepo al dólar” y prometen levantarlo de un día para otro se alarman por el récord de compra de dólares para atesorar por parte de particulares que esperan una “hecatombe económica”, según sus propios deseos. También se destinan dólares a la importación y al turismo. Entonces, ¿hay cepo o hay récord? ¿Se puede comprar dólares o no se puede por el “cepo”? Si hay “cepo” no hay compras ni ventas y, en efecto, no hay récord. En definitiva, no hay “cepo” sino un régimen de administración de divisas –que puede perfeccionarse– frente a un escenario mundial complejo.

Algunos medios de comunicación que prefieren realzar el récord en la compra de dólar ahorro porque el billete verde (o blue) siempre es un elemento perturbador de la economía, aunque dejan en segundo plano el sostenido crecimiento de los plazos fijos en pesos, donde también queda de relieve la capacidad de ahorro de buena parte de los argentinos en una economía que “es un desastre”. Los depósitos a plazo fijo, cuyos rendimientos superaron a los de la moneda extranjera, aumentaron en 5.900 millones de pesos durante los primeros cinco días hábiles tras la entrada en vigencia del reciente aumento de tasas de interés dispuesto por el Banco Central, que hicieron más atractivo al instrumento para intentar contener a dolarmaníacos y destinar más fondos a préstamos productivos para la economía real.

Días atrás, empresarios de la UIA alertaron en un coloquio que se realizó en Córdoba sobre el “cierre” –y no reducción– de casi 800 industrias en el período 2011-2014 a raíz de la retracción de la actividad productiva. El dato, que terminó al otro día en los títulos principales de diarios opositores al gobierno, fue divulgado sin un contexto temporal o sectorial, evitó mencionar las fábricas que se crearon y persiguió el objetivo de pintar un panorama apocalíptico sobre el sector fabril, que por supuesto afronta dificultades por el impacto negativo de la crisis internacional y regional, sobre todo en Brasil, el principal socio comercial de la Argentina. Según un relevamiento oficial, se crearon más de 14.600 industrias entre 2003 y 2013, al pasar de 44.610 a 59.231. De acuerdo al informe del Ministerio de Trabajo de la Nación, la evolución marcó un fuerte repunte y diversificación de la actividad industrial, hasta los niveles más elevados de los dos últimos decenios.

El debate sobre la coyuntura económica y su futuro se recalentó al compás del proceso electoral. Los amantes del ajuste buscaron dominar la agenda con sus preocupaciones por el incremento del déficit fiscal, los “cuellos de botella” en la industria, la inflación y la situación de “quebranto” de la producción agropecuaria, en un año con cosecha récord y un notorio repunte de la actividad ganadera. Es cierto que la actividad fabril viene de capa caída, pero el panorama es heterogéneo. En rigor, las empresas Mercedes Benz Argentina, Diransa San Luis, Fontenla y Vasile informaron días atrás a la presidenta Cristina Fernández inversiones realizadas en ampliaciones de plantas y fábricas, el inicio de la producción de un nuevo vehículo utilitario y la creación de un total de 485 nuevos empleos.
Economistas ortodoxos y candidatos del arco opositor también asustaron en la primera mitad del año encendiendo luces rojas sobre el mercado de trabajo, que desde hace tiempo mantiene el nivel de desempleo en un dígito. Es más, CFK, al hacer el anuncio del segundo aumento anual para las jubilaciones (ver nota aparte), destacó que durante julio hubo récord en materia de creación de puestos de trabajo y adelantó que estas cifras se verán reflejadas en el próximo índice de desocupación. Además, destacó que el empleo informal se encuentra “por debajo del 30 por ciento” de la población económicamente activa, según datos de la Afip.

“Hay más empleados, hay más actividad”, resaltó la presidenta al señalar el crecimiento de la economía en su conjunto, y agregó: “Sin industria no hay país, no hay futuro, pero para que haya industria tiene que haber demanda interna y esto tiene que ver con que ha crecido la recaudación”. Motivada por un mayor consumo, la recaudación tributaria de julio superó los 145 mil millones de pesos y marcó un nuevo récord por tercer mes consecutivo. El buen desempeño de la recaudación tiene relación directa con políticas activas reflejadas en aumentos salariales, fomento al consumo, obras de infraestructura y suba de la inversión social, que robustecen el mercado interno.
En un diálogo abierto que el ministro de Economía Axel Kicillof mantuvo con el escritor y filósofo Alejandro Dolina en un teatro porteño como parte de una actividad de campaña, el funcionario dijo que economistas, periodistas y opinólogos quieren confundir para guiar la conducta de la población, y que tanto insistir con que la economía es un desastre es probable que generen ese desastre. Las contradicciones y las manipulaciones en este terreno, se sabe, no son inocentes.

Fuente: El Eslabón

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